¡Maldito seas, Palermo! Me tenés seco y enfermo, mal vestido y sin morfar, porque el vento los domingos me patino con los pingos en el Hache Nacional. Pa' buscar al que no pierde me atraganto con la Verde y me estudio el pedigré y a pesar de la cartilla largo yo en la ventanilla todo el laburo del mes.
Berretines que tengo con los pingos, metejones de todos los domingos... Por tu culpa me encuentro bien fané... ¡Qué le voy hacer, así debe ser! Ilusiones del viejo y de la vieja van quedando deshechas en la arena por las patas de un tungo roncador... ¡Qué le voy hacer si soy jugador!
Palermo, cuna de reos, por tu culpa ando sin cobre, sin honor ni dignidad; soy manguero y caradura, paso siempre mishiadura por tu raza caballar. Me arrastra más la perrera, más me tira una carrera que una hermosa mujer. Como una boca pintada me engrupe la colorada cual si fuera su mishé.